En la rebotica con María José Sánchez Carpintero


03 jul 2017

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María José Sánchez Carpintero (Carcaboso, provincia de Cáceres. 1992) inició la carrera de farmacia en septiembre de 2010 en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca y en julio de 2015 obtuvo el título como Graduada en Farmacia. El mes de agosto de ese mismo año empezó a trabajar como farmacéutica adjunta en una oficina de farmacia de Plasencia, donde realizó también las prácticas tuteladas; una experiencia de la que ella guarda un gran recuerdo, ya que “gracias a lo que aprendí y me enseñaron Encarna y mis compañeros en ese año y medio que estuve con ellos entre prácticas y como adjunta me vi capacitada para llevar mi propia oficina de farmacia”, afirma. Desde el pasado mes de octubre es titular de una oficina de farmacia en Cabrero.

 

-¿Qué recuerdos guarda de su etapa de estudiante?

-Por una parte, recuerdo muchas tardes de biblioteca, llegó a ser mi segunda casa. Con la implantación de Bolonia estábamos todas las semanas de exámenes, prácticas, seminarios y clases particulares; recuerdo que siempre que había una fiesta importante como San Alberto, San Lucas, Nochevieja Universitaria… los de farmacia tenían próximo un examen. Eso sí, nuestra fiesta o las quedadas que hacíamos las aprovechábamos al máximo ya que no sabíamos que jueves volveríamos a salir. Y lo más importante: las amistades que hice a lo largo de la carrera, que al compartir tantas experiencias conservo y conservaré para siempre.

-¿Cuándo se produce su incorporación a Bidafarma-Cáceres?

-Mi incorporación a Bidafarma-Cáceres se realiza desde el primer momento que compré la oficina de farmacia, ya que donde ejercía como adjunta trabajan con ellos y me gustaba la forma de gestionar que tenían, así que no lo dudé. Además, desde el primer contacto que tuve me trataron con mucha amabilidad y me dieron facilidades en estos primeros meses de comienzo.

-¿Qué problemas específicos afectan a una farmacia ubicada en un entorno rural?

-Destacaría principalmente dos. Por una parte, la incertidumbre de estas farmacias ante la constante despoblación que está viviendo el medio rural. Y como consecuencia de esto, la soledad que sientes en una farmacia ubicada en este medio cuando se trata de buscar la solución a un determinado problema; solución que en las poblaciones más grandes te pueden proporcionar otros compañeros de la profesión.

-¿Cómo considera que es percibida la labor del farmacéutico en general -y la suya en particular- por parte de los usuarios de la oficina de farmacia?

-Como una labor importante y agradecida por los clientes. Piden tu asesoramiento y tienen tu plena confianza, posiblemente porque somos los profesionales sanitarios a los que más fácilmente pueden acceder.

-¿Qué papel juega, a su juicio, la distribución farmacéutica en el contexto del actual modelo de farmacia?

-Un papel vital, al conseguir que los medicamentos o productos sanitarios puedan llegar a cualquier lugar del país independientemente que sea un pequeño municipio como una gran ciudad. Este punto es importantísimo para que las farmacias rurales podamos dar un buen servicio a nuestros clientes.

-¿Y cuáles son, a su juicio, los principales desafíos a lo que deberá hacer frente el sector farmacéutico a corto y medio plazo?

- Uno muy importante es seguir manteniendo el sistema de distribución como hasta ahora. Tampoco podemos olvidar la lucha contra la distribución ilegal de fármacos y productos falsos, principalmente a través de internet.

-Por último, como curiosidad y teniendo en cuenta cómo están las cosas ahora mismo, ¿volvería a estudiar la carrera de farmacia?

-Sin duda, a pesar de sus cinco duros años de estudio, creo que es una profesión muy gratificante en la que puedes ayudar a las personas y tener un trato cercano. Además, a pesar de cómo está el país actualmente con la crisis, es un sector en el que hay muchas salidas y con relativamente poco paro.